miércoles, 2 de enero de 2013

Año nuevo, entrada en blog nueva

Ya estamos en el nuevo año y, como suele ocurrir, todo sigue igual. 2013 a priori, incluso para los que no somos especialmente supersticiosos, nos parece un año feo...al menos en números.

Pero, lógicamente, no nos podemos quedar con la envoltura y como siempre en nochevieja nuestros deseos y propósitos habrán sido inmejorables.

Personalmente aunque con la edad el espíritu navideño va distando mucho de lo vivido en la niñez intento ir rescatando momentos y detalles que vayan dando sentido a estas fiestas. En particular siempre es agradable encontrarte felicitaciones y en especial de gente querida a la que tienes lejos pero se acuerdan de ti. Cierto es que hoy en día con las nuevas tecnologías es más fácil y barato "acordarse" pero aún así, tiene su mérito. Eso sí, aún hoy sigo recibiendo algun Christmas como antaño y es aún de más valor (directamente proporcional al tiempo invertido en comprarlo, rellenarlo, enviarlo) que las típicas cadenas navideñas.

Siempre he creído que la Navidad es buen momento para hacer balance. La vida a veces va muy deprisa e incluso los sentimientos profundos generalmente son desterrados al abandono emocional con tal de no comprometer nuestro día a día, nuestra rutina alcanzada. A mi los balances me gusta hacerlos mirando lo preciso al pasado cuando duele, valorando lo que se tiene y encarando un futuro que, venga como venga, habrá que vivir. Y a todo esto...anteponiendo la palabra salud a cualquier deseo.

De niño hasta aquí habré perdido alguna cosa y también habré ganado otras pero si algo permanece intacto eso es la ilusión. Ilusión por creer que la magia existe, que el humor hace cada día risueño y que seguiré haciendo méritos para que el año que viene alguien se acuerde de mi y me felicite. Gracias.

Canción aconsejada para su lectura Luz de día - Enanitos verdes
http://www.youtube.com/watch?v=CtUB7PjlcVA

jueves, 20 de septiembre de 2012

Cultura y otras desventuras.

Ya han pasado días desde que la cultura se considera un artículo de lujo con su subida de IVA por todos conocida. Ya han pasado días para reflexionar en frío y no en caliente sobre las repercusiones desventuradas y catarsis apocalípticas que muchos auguraban.

Pero si algo se ha demostrado en este tiempo es que hay muchas personas que no son insensibles a estos ataques. Movilizaciones, nuevas fórmulas y sobretodo creatividad se han puesto sobre la mesa de forma que sólo podrán atacarnos económicamente (que no digo que no sea importante) pero que será incapaz de dejar inmóvil la mano de un pintor, el ojo de un fotógrafo ni callar la voz de un cantante (ni de su público coreando sus canciones).

Soy optimista por naturaleza y la cultura es una motivación constante en nuestra vida así que cuanto más le ataquen, más la defenderemos. Ahora más que nunca estemos con esos artistas que empiezan y todo lo tienen cuesta arriba, con esas bandas contrastradas que adecuan sus cachés al estado de los bolsillos y al lado de las salas y promotores que, como cualquiera en su negocio, pretenda lucrarse de forma proporcional a su trabajo (nada de pelotazos ni de abusos por favor).

Nos vemos en los conciertos.

domingo, 11 de diciembre de 2011

A vueltas con los decibelios

Por desgracia el pasado viernes nos tocó vivir la desagradable experiencia de ver cómo cerraban una sala de música esgrimiendo motivos de decibelios para ello.

Para más inri no cerraban una sala cualquiera, lo hacía con Malandar, la nombrada mejor sala nacional del año anterior por la UFI, una de la asociaciones más serías cuando de música hablamos.

El cierre ocurrió mientras se desarrollaba la "delictiva" actividad de homenajear a los Beatles a un volumen normalizado cuando de amplificadores y conciertos tratamos.

El desaliento y las muestras de apoyo han sido generalizadas, muchos trabajadores implicados, y hasta me acordaba de los bares de alrededor que, indirectamente, también son actividades que se benefician del funcionamiento estable y constante que hasta la fecha ofrecía la sala Malandar en Sevilla.

Tiempo para recordar otros episodios, como la cancelación del festival Alamedeando, y se abren muchas dudas sobre el futuro musical y cultural de una ciudad que, no sin esfuerzo, estaba despertando por fin a nuevas inquietudes culturales a las que el público respondía activamente.

De nada sirve, aunque no sea un tema baladí, el "y tú más" para realizar comparativas con otras actividades "sevillanas" que, sin lugar a dudas, también generan sus propios decibelios. Luchemos por una ciudad plural, donde tengan cabida todo tipo de propuestas.

Finalmente, ante la repercusión del cierre, se anuncia reunión Ayuntamiento-propietario de la sala para buscar solución y...¿no podría haberse hecho antes? Quizás queda más fotogénico el posible perdón...

martes, 11 de octubre de 2011

Cuando los malos siempre son otros

La industria musical se está llenando de tópicos. Preguntarle a un determinado artista sobre la piratería o sobre si él mismo descarga música es algo tan manido que casi podrían cogerse todas las posibles respuestas y predecir la siguiente.

Siempre la industria es la mala de la película, ese gigante sin cara que se enriquece a costa de artistas y consumidores explotados hasta la saciedad.

Con los conciertos ocurre algo parecido. Otro gigante sin cara y a menudo sin nombre llamado productora es quien se lleva los cuartos en el concierto de turnos. Los grupos apenas tendrán para gastos y el público tirará de los ahorros para ver el concierto/festival. Este es un gran tópico y bueno no soy yo nadie para desmentirlo pero...las cosas no son siempre lo que parecen.

Lo que no se ve en estos casos es el tiempo invertido en un concierto, los miles de detalles de horarios, caprichos, cartelería, anticipadas...junto a otros hechos circunstanciales como lo metereológico, la época de exámenes, elección de teloneros, o...que finalmente te programen un barsa-madrid para la misma hora y el trabajo de meses puede que se venga abajo.

Con esto no quiero defender a nadie. La música puede ser un negocio pero también que la recompensa llegue tras mucho esfuerzo y sacrificio; distinto al talento y las horas de grabación de un artista, distinto también al del público trabajando cada día para pagar un concierto, distinto, sí, pero esfuerzo al fin y al cabo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Siempre hubo clases, siempre hubo músicos

Hay cosas que por muy modernos que nos creamos no cambian. Mientras curritos en esto de la música (no sólo vale con tener talento) como Miguel Ríos cumplen 50 años sobre el escenario y otros como The Rolling Stones se plantean nueva gira para 2012 coincidiendo con dicho aniversario hay otros que acaban de llegar y piensan que un éxito puntual, quizás merecido eso tampoco lo dudo, les da derecho a ese endiosamiento tan habitual en muchos artistas o grupos de medio pelo.

Hay muchos ejemplos en los que mirarse, siempre me fascinan esas historias de Bruce Springsteen o Bob Dylan tocando en bares minúsculos o pequeños clubs simplemente por el hecho de tocar y no perder ese contacto directo con su medio de vida y su público.

Sirva esta reflexión para subrayar que no sólo de grandes estadios vive un artista, las distancias cortas y el contacto directo (por favor no confundir con las redes sociales) quizás sean menos rentables pero es que de vez en cuando señores dioses hay que volver a la tierra.