sábado, 2 de octubre de 2010

U2 pasó por Sevilla

Si mi anterior entrada hacía referencia a los Stones, esta vez toca escribir sobre los irlandeses U2 y su reciente paso por Sevilla.

En primer lugar, como sevillano que soy, hay que agradecer a todo aquel a quien competa que en poco espacio de tiempo la ciudad haya acogido a figuras internacionales como Springsteen, Madonna, ACDC o los mencionados U2. Al margen del abandono que sufren las salas siempre gusta que tu ciudad sea referente y escala en las diferentes giras.

Centrándome en el concierto en sí e intentando que esto sea lo más parecido a un blog y no una crónica, diría que asistí a un sobresaliente ejercicio de "magnificiencia". El espectacular escenario, llamado "la garra" provocaba el embobamiento en numerosas ocasiones con lo que la mitad del ejercicio estaba hecho.

Y la banda...pues resulta curioso que, en especial Bono como cabeza visible, capaz de convocar a 80.000 personas encarna el anti-rocker. Sin desmelenarse, sin dar un salto, sin correr, ni gritar ni recrearse en las poses y creo que sin siquiera sudar, Bono aprenta tranquilidad, elegancia, alguien no dado a los excesos, frío y calculador sin mucho atisbo de emoción en él y su aura. Y, a pesar de una cantidad de decibelios algo excesiva, una gran voz que sin necesidad de los frecuentes coros que tapan las carencias de un cantante, embelesó e hizo que asistiéramos a un buen concierto.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Setenta años y girando

Aprovechando la noticia de que los Rolling Stones anuncian que planean una gira para 2011-2012 (nadie se atreve a decir si será la última o no, visto lo visto) me gustaría opinar un poco de esta legendaria banda, con 50 años de carrera a sus espaldas.

Tuve la oportunidad de verlos en su anterior gira y reconozco que, cuestiones económicas aparte, a pesar de los 70 años que rondan prácticamente todos no me parecieron en absoluto unas viejas glorias que se arrastren sobre el escenario.

Mick Jagger representa un modelo de "frontman" imitado hasta la saciedad pero que en sí mismo aún conserva esa esencia rockera que le da autenticidad. Un disco como "Exile on Main Street" ha sido recuperado recientemente de un mal disimulado ostracismo y las excentricidades de Keith Richards mantienen a la banda en un constante protagonismo.

Con todo ello a nadie le debe extrañar esa gira que va maquinándose, ese nuevo afán de dinero y de gloria que se gesta en torno a los Stones, los que se proclamaron "la mejor banda de rock and roll de la historia".

Yo puedo decir que los vi y que guardo con mucho cariño la camiseta con su preceptiva lengua fuera. Y puedo decir que no lo olvidaré.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Quizás con el tiempo

Desde que tengo uso de razón pasaba por las estanterías donde había conciertos grabados, antes en VHS ahora en DVD, sin que fuera un importante reclamo para mi.

Cuando en televisión dan algún concierto apenas ha pasado el efecto de la simple curiosidad suele aburrirme o también pueda que me entre un sentimiento de "envidia" de no estar a pie de escenario integrado en el concierto en sí. Sea como fuere siempre me pareció una sensación descafeinada, un concierto no es lo mismo viéndolo desde un sofá o en un cine tal y como han experimentado en los últimos tiempos.

De hecho, a pesar del consumidor habitual de música que soy en mis colecciones apenas hay 5-6 conciertos y casi nunca los veo por lo que no termino de entender esa "modernidad tecnológica" que lleva a filmar conciertos en 3d ni el éxito que tendrá .

Quizás con el tiempo, cuando ya mi presencia en las pistas, junto a los escenarios, sea más fugaz, selectiva y de poca frecuencia esos DVD´S sean un sucedáneo de obligada digestión o quizás sea el soñar el mejor camino entre los propios recuerdos.

lunes, 19 de julio de 2010

El crítico

Hace unos días tuve la posibilidad de conocer a un crítico musical español. No diré el nombre, por aquello de que Internet es un pueblo, pero el tipo, para cualquiera que lea prensa musical, es bien conocido.

Desde el punto de vista humano me pareció una persona fantástica: simpático, atento, buen conversador, y una enciclopedia del rock con patas: quién fue el productor de aquel mítico disco, quién sustituyó al bajista de aquella banda extranjera en su gira por España en el 86, cuántas versiones se han hecho de esa canción de los 60...y todo ello aderezado con ciertas dosis de cotilleo, que siempre son de agradecer.

Pero la cosa empezó a flaquear en el momento en el que empezamos a poner nuestros gustos sobre la mesa, aflorando entonces el tópico del crítico elitista: X no hacen un buen disco desde que se vendieron a una multi, Y son un grupo de pachanga, Z no son un grupo de rock porque les gustan a las quinceañeras.

Cierto es que también hubo palos para algunos totems del indie, pero al final todas sus argumentaciones se reducían a un simple "es mi opinión, a ti no tiene porqué gustarte". Lo que me sorprendió de todo esto es que al final el crítico no es más que un fan de la música cuya única diferencia con el resto de los mortales es que cobra por ello, pero sin disponer de un lenguaje ni de un discurso mucho más elaborado que el que podemos escuchar en una barra de bar a las 3 de la mañana. Me dio la sensación de que este crítico tenía idealizado un tipo de rock y todo lo que saliese de él, o le parecía una mierda o no le interesaba. De melómano poco.

Más allá del gusto musical de cada uno, del crítico se espera una argumentación sólida, ponderada, que vaya más allá de la anécdota y de la memorización de datos.

Me parece que espero demasiado.

miércoles, 14 de julio de 2010

El cierre de una sala y sus correspondientes reflexiones

La sevillana sala Q cierra a final de año. Una pésima noticia para todos los amantes de la música en directo y que además nos debe hacer reflexionar.

Personalmente me duele esta noticia doblemente. Por lo personal sólo he encontrado buenas maneras y facilidades a la hora de tratar con quienes se han encargado estos años de la sala y a los que espero haber correspondido siempre con mi labor y atención consciente de las dificultades que concierto tras concierto iban encontrando y recibiendo continua desatención por entidades públicas que sólo apuestan por la cultura de boquilla o se dan palmaditas en el pecho por traer a ACDC.

Pero la música no es sólo un macro-concierto anual, genial por otro lado, sino una oferta constante, una referencia de cada fin de semana, un lugar donde las giras no pasen de largo y salas donde los grupos noveles puedan asomar la cabeza y dejar que la gente los conozca sin que cada concierto les suponga una pérdida de dinero.

No quiero quedarme en lo evidente, quiero hacer autocrítica pues nosotros también somos culpables. Es cierto que estamos en crisis pero a muchos pagar más de 10 euros por un concierto les supone un imposible, una idea absurda en si misma salvo que el grupo en sí sea de campanillas o sea la "moda" de turno.

He presenciado conciertos con 4 amigos y la banda sobre el escenario (recuerdo un tributo a Miguel Ríos o a los Linkátropos, por poner algún ejemplo) pero prefiero quedarme con los buenos recuerdos que afortunadamente han sido muchos y que siempre irán ligados a esta sala a la que pronto diremos adiós. Será tras una maratón de conciertos en 4 meses ininterrumpidos para llenar el álbum musical y emocional de la sala Q.

Habana Blues Band, Loquilo, Bersuit, Iván Ferreiro, Lori Meyers, The Sunday Drivers, Love of Lesbian, Sidonie, Pereza, Zaguán, Los Delinqüentes, Quique González, José Ignacio Lapido, Mojinos Escozíos o La Selva Sur, entre otros forman parte de la historia de la sala y la mía propia. ¿y de la tuya?

Tras como titulan esta despedida en la propia sala, 100% Qultura, por un final digno.