miércoles, 3 de junio de 2009

El secreto de Lapido

Hace unos días pude ver a Jose Ignacio Lapido en concierto en la Sala Sol. Hacía mucho tiempo que quería ir a verlo, pero no habían coincidido las fechas.

Lapido como frontman me defraudó un poco, apenas se dirigió al público (¿será la mala follá?). De voz tampoco anda excesivamente sobrado. Lo suyo es la guitarra y las letras, ahí no se le puede reprochar nada.

Lo que si me sorprendió fue la banda que le acompaña, en especial el guitarrista, Victor Sánchez, y el teclista, Raúl Vernal.

Sánchez demostró un enorme dominio de las 6 cuerdas, repartiéndose solos y protagonismo con Lapido, a quien también apoyó con unos excelentes coros. Igualmente sus maneras y sus postureos en escena enriquecían la puesta en escena, dominada por el estatismo de Lapido.

Mientras que Sánchez dominó el margen derecho del escenario, Vernal se acurrucó en la parte izquierda, sumergido en sus teclados y sintes, aportando matices al potente guitarreo de Lapido y Sánchez. Su presencia, con ese aire bohemio y desastrado, quizá un poco lunático, imponen bastante sobre el escenario. Todo un personaje.

Trasteando por la página de Lapido he llegado a los Myspace de ambos músicos, en los que han colgado canciones propias. Las de Víctor me han parecido muy interesantes, canciones vibrantes y optimistas, sobre todo "Todo está bien", muy británica. Por su parte Raul Vernal hace tiempo que desarrolla su proyecto personal como Jean Paul (en donde Sánchez toca también la guitarra), mostrando sus preferencias por el rock americano clásico y profundo. Vernal se muestra como un letrista denso, de voz particular, con cierto aire a lo Tom Waits.

Lo dicho, todo un personaje.

2 comentarios:

Miguemusiqueando dijo...

Fíjate que a mi me sorprendió en positivo y en global el concierto de Lapido. Sobre Jean Paul tuve ocasión de escuchar, reseñar y entrevistar y quedé más que satisfecho con esta propuesta.

Diego dijo...

La verdad que la imagen también es un factor importante en el rock.

Sonaban de puta madre eso no se puede negar, Lapido no me acabó de llenar, era de esos pocos conciertos en los que estás más pendiente de la banda que del cantante.